A todos nos ha pasado, llegamos a la oficina en el mejor de los casos, y justo cuando nos preparábamos para empezar a trabajar, nos llegó una notificación de Facebook de que “tu amigo compartió una foto contigo”.
Así fue como decidimos ingresar a las redes sociales por un tiempo. “Es solo un segundo” – nos dijimos – de todos modos, todavía es temprano y todavía tenemos un día completo para cumplir con nuestras obligaciones de turno.

Una foto se convierte en un video y un video se convierte en horas de navegación en las interminables aguas de Internet. Así llega la tarde, y el final de nuestra jornada laboral nos deja sin tiempo y con muchas tareas pendientes. Tal vez no sea solo distracción, sino querer evitar el estrés de lidiar con cosas importantes que no creemos que sean alcanzables o que no nos sentimos capacitados para realizar.

Esta práctica se llama procrastinación, y pasa por aplazar o aplazar actividades, tareas, responsabilidades o diligencias que debemos realizar de inmediato, y en su lugar las reemplazamos por otras situaciones no relacionadas pero más placenteras para nosotros.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es básicamente posponer las tareas para más tarde, y aunque esto puede sonarte familiar y crees que es algo que haces con regularidad, es un poco más complicado que eso. 

La procrastinación es una decisión personal que no necesariamente resulta en una pérdida de productividad, sino que hace que hagamos otras tareas de las que deberíamos estar haciendo. Por ejemplo, supongamos que tiene un informe para entregar en el trabajo, pero necesita organizar su armario y limpiar la casa. Eso no significa que estés perdiendo el tiempo, solo usándolo en las tareas equivocadas.

La parte más extraña de este fenómeno es que en el momento nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo es una mala idea, pero aun así decidimos hacerlo. Puede parecer inútil elegir voluntariamente una opción que afecta negativamente a nuestra vida, pero en realidad hay múltiples explicaciones para ello.

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¿Por qué procrastinamos?

La procrastinación es causada por las emociones, no por la falta de disciplina o la mala gestión del tiempo como suele pensarse. Esto proviene de las emociones negativas relacionadas con la tarea que hacemos todo lo posible por evitar hasta que se vuelve inevitable.

Lo creas o no, por lo general vemos a nuestro “futuro yo” como alguien fuera de ti que podrá asumir tus responsabilidades cuando llegue el momento. No estamos diciendo que la procrastinación sea un trastorno genético o un problema de personalidad, sino que es tu forma de evitar sentimientos como la ansiedad, el aburrimiento o la frustración a corto plazo.

Este fenómeno suele ir acompañado de culpa, que tendemos a resolver buscando alternativas a las tareas que evitamos, como decir “no hice lo que tenía que hacer, pero al menos hice algo”. ¿Suena familiar? Si es así, entonces también debes ser un supuesto procrastinador.

¿Qué consecuencias tiene la procrastinación?

Darnos cuenta de que estamos tomando malas decisiones suele ir acompañado de altos niveles de angustia, tensión, estrés y ansiedad. Además de afectar nuestra vida diaria, estos sentimientos pueden tener un gran impacto en nuestra salud mental, motivación, calidad de vida e incluso nuestra salud física si permitimos que persistan a largo plazo, pero no es tan fácil salir de ella.

La mayoría de los procrastinadores se encuentran en un círculo vicioso del que no pueden salir, porque contentarse temporalmente con concentrarse en otra actividad puede hacer que las cosas “disminuyan” en gravedad, o incluso se interpreten como una recompensa. Es como si tu cachorro le diera una golosina cada vez que te patea, eventualmente sabrá que su comportamiento será recompensado y lo volverá a hacer.

¿Cómo puedo evitar la procrastinación?

Para resolver evitar la procrastinación en nuestro día a día es importante seguir algunos puntos, como el orden y la responsabilidad, pero más allá de eso, debemos ser conscientes de la necesidad de compromiso y esfuerzo. Por eso, te comparto algunos tips para revertir la procrastinación y mantener tus proyectos y avances pendientes de la mejor manera posible:

  1. Organiza tu tiempo de manera eficiente. Si tiene un proyecto que requiere mucho tiempo, divida las tareas que deben realizarse en tareas más pequeñas y establezca una fecha o una fecha de vencimiento para cada tarea.
  2. Hacer una promesa. Piensa que el primer beneficiario de completar un proyecto o tarea serás tú, así que considéralo como una meta a alcanzar.
  3. Ambiente ideal. Mantén tu lugar de trabajo bien iluminado y con elementos que te inspiren y te hagan sentir cómodo.
  4. Trabajar eficientemente. Aprenda a organizar, investigar, crear sus listas de tareas pendientes y desarrollarlas de manera efectiva para que pueda aprovechar al máximo su tiempo.
  5. Tomar un descanso. Sí, si bien esto puede parecer inusual, es importante que se tome un descanso y vuelva al trabajo cuando su mente esté más clara.

Entonces vemos la procrastinación como parte de un abanico de situaciones, si hay disciplina, esfuerzo y orden para lograr metas, grandes o pequeñas, a corto o mediano plazo, es parte de nuestra vida, ya sea en la universidad, en la escuela o en el trabajo.

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