“La gasolina está por las nubes”,… habrás escuchado estas u otras frases muy parecidas en alguna ocasión. Incluso podrías ser tú quien las haya dicho.

Los consumidores sufren una depreciación del valor de la moneda directamente en sus bolsillos. ¿Te suena real?

Cuando sucedió nos dimos cuenta que el dinero que manejamos hace mucho tiempo ya no alcanzaba para comprar las mismas cosas que antes, y esto nos afecta a todos: amas de casa, empleados, productores, ahorristas, inversionistas, empresarios, etc. Especialmente aquellos con menos capital y sin acceso a servicios financieros.

¿Qué es la inflación?

 

En una economía de mercado, los precios de los bienes y servicios cambian. Algunos aumentan, otros disminuyen.

La inflación ocurre cuando los precios generalmente aumentan, no solo los artículos individuales, lo que resulta, por ejemplo, en que por cada dólar, hoy se pueden comprar menos bienes y servicios que ayer. Es decir, la inflación reduce el valor de una moneda con el tiempo.

En otras palabras, la inflación muestra cuánto han aumentado los precios de los bienes y servicios durante un período de tiempo determinado; cuando los precios aumentan con el tiempo, su dinero pierde valor (lo que se denomina una caída en el poder adquisitivo).

La economía ha seguido funcionando desde que las civilizaciones comenzaron a comunicarse por primera vez. Desde entonces y hoy, han surgido nuevos productos y servicios, con precios que varían de una época a otra. Estos bienes pueden obtenerse en las monedas oficiales de diferentes entidades nacionales o supranacionales, como el euro en la Unión Europea.

En este sentido, todos los países cuentan con diferentes parámetros para analizar la evolución de sus economías y los fenómenos que se dan en ellas. Uno de los más comunes es la inflación, donde un aumento general de los precios reduce el poder adquisitivo de las personas, lo que reduce su capacidad de comprar y ahorrar.

 

¿Qué provoca que suban los precios cuando se habla de inflación?

En este punto podemos hablar de varios escenarios:

  • El aumento de los costos de producción. Por ejemplo, si los precios de los combustibles suben, transportar los productos de un lugar a otro resulta más caro, por lo que los productos tienen que subir sus precios para que les genere rendimientos.
  • El aumento de salarios también puede contribuir a que suban los precios y por tanto contribuye al fenómeno de la inflación. Si los empresarios pagan más a sus empleados, es probable que tengan que subir sus precios para cubrir esos costos laborales.
  • La subida de los precios en el contexto de inflación se puede generar cuando la demanda de bienes supera la oferta. ¿Qué quiere decir esto? Relacionémoslo con el punto anterior: si un trabajador gana más dinero por un aumento de sueldo, normalmente esto provoca que compre más cosas (un aumento en la demanda); sin embargo, en el mercado no hay tantos productos para cubrir esa demanda cada vez mayor. Por tanto, al haber menos productos en los anaqueles pero más demanda por ellos, los precios suben para los pocos productos que hay (en término coloquiales, es como si fuera una competencia para ver quién tiene más para pagar).
  • Sumado a los dos puntos anteriores, también podemos encontrar otro: si hay más dinero en circulación, esto hace que la demanda aumente más allá de lo que hay disponible en el mercado (la oferta) y por ello los precios suben.

Hay varias razones para este fenómeno inflacionario. La razón principal, sin embargo, es el exceso de dinero que circula en manos de la población, y cuando la capacidad productiva del país decae, sienten que tienen más recursos y gastan más, creando una mayor demanda de bienes y servicios en la economía. . Era imposible cubrirlo, lo que provocó escasez y precios más altos.

Tipos de inflación

En función de la magnitud o el porcentaje de aumento, podemos encontrar diferentes tipos de inflación:

  • Hiperinflación

Se produce cuando el aumento de los precios es mayor al 1.000% anual. La hiperinflación trae consigo enormes crisis económicas a los países, ya que el dinero pierde prácticamente todo su valor, incluso llegando a estar por debajo del precio del papel en el que está impreso. Un ejemplo es el caso de la Alemania de entreguerras, cuando el marco se depreció una barbaridad y los precios cambiaban cada día… ¡y hasta por horas!

  • Inflación galopante

Suele venir provocada por grandes cambios económicos en un país y se produce cuando se alcanzan niveles de inflación de 2 o 3 dígitos en un plazo, normalmente, de un año. Esto trae consigo que un producto pueda llegar a duplicar o triplicar su precio en ese periodo de tiempo.

  • Inflación alta

Es una subida de precios que superan el 3-4% pero no llegan al 10% anual. Si es un fenómeno temporal, como ha sucedido a principios de 2021 por el efecto comparativo con la durísima primera mitad de 2020, no es un problema importante, pero si persiste en el tiempo la erosión que produce en los ahorros también es muy fuerte.

  • Inflación moderada

Aquí la subida de precios se queda entre el 2% y el 4%, que está por encima de lo que los economistas consideran ideal para el crecimiento económico, pero no demasiado. Se considera que en estos niveles los bancos centrales tienen suficientes armas para actuar y llevar este nivel de inflación a una zona de control. 
 

  • Inflación controlada

Es una inflación moderada de subida de precios que ronda el 2% anual, es decir, una subida de los precios suave que se mantiene relativamente estable. Tradicionalmente, los bancos centrales de EEUU y Europa han sostenido que una inflación estable alrededor del 2% o ligeramente por debajo supone el mejor panorama para un crecimiento económico saludable e intentan actuar con su política monetaria y de tipos de interés para mantener los precios en torno a esa cifra.

  • Deflación

La deflación es la inflación negativa, es decir, un descenso generalizado y prolongado de los precios de bienes y servicios. Por norma general va asociada a las recesiones, tal como sucedió durante la Gran Depresión. Actualmente Japón es el más claro ejemplo de país en deflación. Esto hace que se contraiga el consumo y que el crecimiento económico vía medidores como el PIB sea débil. El motivo: ante una esperada bajada continuada de los precios, los japoneses posponen en ocasiones sus decisiones de comprar.

¿Cómo se mide la inflación?

La inflación en sí misma solo puede medirse utilizando un índice o una canasta de precios. La práctica más normal es tomar medidas mensuales y anunciar los resultados 2 o 3 semanas después de fin de mes. En los EE. UU. se llama IPC (Índice de precios al consumidor), en Europa se llama HICP (Índice de precios al consumidor) y en el Reino Unido se llama RPI (Índice de precios minoristas).

Básicamente, hay dos tipos: la inflación general (más cíclica) y la inflación subyacente (más representativa, al recoger la evolución de los artículos que componen la cesta habitual de la compra de un hogar, excluyendo los más volátiles).

La evolución de la inflación no es uniforme en todas las regiones geográficas y/o países. Recientemente, el repunte más importante se produjo en el mercado norteamericano. Y en Europa de momento, “ni visto ni esperado”.

¿Cómo enfrentar mejor los efectos de la inflación?

Por las razones anteriores, es recomendable que cuides tu salud financiera tomando ciertas acciones que te permitan sobrellevar de buena manera este fenómeno inflacionario.

Estos son pequeños cambios en las finanzas personales que puede implementar ahora mismo, tales como:

  • No excedas tus gastos con relación a las celebraciones de fin de año.
  • Realiza un presupuesto que te permita un mejor control de los ingresos y gastos de la economía familiar.
  • No adquieras nuevas deudas y enfócate en pagar tus obligaciones ya existentes.
  • Implementa métodos de ahorro que te permitan tener un mayor colchón de dinero pensando en la cuesta de enero.
  • Establece claramente cuáles son tus metas financieras y enfócate en lograrlas, asegurándote de no gastar en otras cosas menos importantes o innecesarias.
  • Realiza una domiciliación de pagos para que no te olvides de tus cuentas de servicios, de tal forma que nunca te falte para ellos y no pagues adicionales por intereses o multas.
  • Aprovecha el aguinaldo y otro tipo de beneficios económicos al que suelen tener acceso las personas al término de cada año. De esta manera, podrás compensar el alza que se registra en los precios de los productos.

Consecuencias de la inflación

Si bien el impacto de la inflación en la economía de un país es efectivamente negativo, algunos países utilizan este indicador para activar el consumo y consolidar su actividad económica. Sin embargo, es importante gestionar adecuadamente esta actividad para que la inflación no tenga las siguientes consecuencias:

Devaluación de la moneda: El aumento de los precios conduce a una disminución en el valor de una moneda, y hoy en día una cierta cantidad de moneda vale más si hay inflación. Esto conduce a una disminución en el poder adquisitivo de los consumidores.

Para las actividades cotidianas, como comprar en el supermercado, notamos que con los mismos fondos invertidos hace unas semanas, esta vez podríamos comprar menos producto. Como resultado, tenemos un menor valor de la misma moneda y nuestro poder adquisitivo disminuye.

Ahorro reducido: Otro efecto social de la inflación es el ahorro reducido. Dada la pérdida del valor de la moneda, la gente no puede ahorrar contra la inflación.

Desventaja para los acreedores: con la inflación, el costo de la deuda y el interés no cambia, pero disminuye. Por ejemplo, si una persona pide prestados 100 euros a otra, la persona que debe esa cantidad todavía debe 100 euros. Pero la situación de los acreedores es diferente, porque los 100 euros perderán su valor debido a la inflación.

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